Las pastillas de freno son fundamentales para tu seguridad en la carretera. Su función es generar la fricción necesaria para ralentizar el movimiento del disco de freno, el cual va acoplado a la rueda y la detiene. Por eso, unas pastillas de freno en buen estado pueden marcar la diferencia entre una frenada a tiempo y un accidente.
La mayoría de los coches tienen dos pastillas de freno por cada disco, lo cual significa que hay un juego de cuatro pastillas de freno en el eje delantero y otro más en el eje trasero. Estas pastillas están compuestas por un soporte metálico y un revestimiento, el cual se va desgastando con cada frenada, lo cual significa que su vida útil dependerá en gran medida de la cantidad de veces que frenes y de la intensidad. Usar el freno motor es una estrategia para protegerlas, aunque tarde o temprano tendrás que cambiar las pastillas de freno traseras y delanteras del coche.
¿Cuándo cambiar las pastillas de freno?
Con el paso del tiempo y el uso, la superficie de contacto de las pastillas de freno se desgasta, lo cual significa que se reduce la eficacia del frenado y el coche recorrerá más metros antes de detenerse. Afortunadamente, en la actualidad la mayoría de los coches cuentan con un indicador de desgaste en el cuadro de instrumentos, que avisa cuándo las pastillas están a punto de llegar al final de su vida útil.
No obstante, también existen otras señales que indican que ha llegado el momento de cambiar las pastillas de freno, como por ejemplo, cuando notas que tienes que pisar cada vez más a fondo el pedal de freno para conseguir la misma eficacia en la frenada. De hecho, el líquido de frenos es uno de los primeros indicadores de que a las pastillas les queda poco tiempo de vida. Cuando las pastillas están desgastadas, el pistón de la pinza de freno tiene que desplazarse más para compensar la pérdida de material.
¿Cuál es el grosor mínimo de las pastillas de freno?
Como norma, se recomienda revisar el estado de las pastillas de freno cada unos 25.000 kilómetros, aunque es importante que tengas en cuenta que su desgaste dependerá en gran medida de tu estilo de conducción. También debes considerar que las pastillas delanteras se desgastan más que las traseras ya que prácticamente trabajan el doble.
No obstante, la mejor forma para comprobar si necesitas cambiar las pastillas de freno traseras o delanteras consiste en medir su grosor. En algunos casos, solo tendrás que desmontar la rueda, pero en oros modelos tendrás que desmontar las pastillas de freno propiamente dichas.
Algunas pastillas de freno tienen un indicador propio de grosor mínimo, lo cual permite evaluar su desgaste simplemente echándoles un vistazo. En otros casos tendrás que medirlo, considerando que cuando el grosor del material sea inferior a los 2 mm en algún punto, habrá llegado el momento de cambiar las pastillas de freno.

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